martes, agosto 9, 2022

A 50 años del crimen del ex ministro Pérez Zujovic

Cierre los ojos un momento y visualice a un ex ministro del Interior en su auto, junto a una de sus hijas, por Providencia. De pronto es interceptado por un grupo armado que lo acribilla con una ametralladora a plena luz del día. Exactamente esa locura ocurrió hace 50 años. La mañana del 8 de junio de 1971, durante los primeros meses del gobierno de la Unidad Popular, la víctima de ese crimen fue Edmundo Pérez Zujovic, hijo de inmigrantes, nacido en Antofagasta.

Sin haber ido a la universidad se formó solo. Fue obrero baldosero, empresario de la construcción y político, fundador de la Democracia Cristiana. Durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva llegó a ser vicepresidente de la República, por su cargo de titular de Interior, en cuya cartera, dos años antes del atentado que le costó la vida, le tocó enfrentar una enorme desgracia. El desalojo de la toma de Pampa Irigoyen en Puerto Montt. Once muertos. 70 heridos. Una masacre cometida por Carabineros.

 

Uno de sus compañeros en el gabinete de Frei Montalva, el ex ministro de Hacienda Andrés Zaldívar, recuerda los hechos cinco décadas después.

«Edmundo Pérez era muy hombre, más bien bondadoso, pero su forma de ser, era duro, muchas veces hacía de enemigos. Y él lo que hizo fue lo que tiene que hacer cualquier autoridad política. Asumió la responsabilidad política a pesar que no tenía ninguna responsabilidad en los hechos, pero eso le valió la muerte, porque los sectores más duros de la izquierda, que fue el VOP llamado Vanguardia Organizada del Pueblo, tomaron hoy como un objetivo. Incluso lo conversamos antes que se produjera el atentado con don Eduardo Frei y con él. Yo estaba presente cuando le advertimos que había que tomar precauciones», relata.

Se desplegó contra Pérez Zujovic toda una campaña, lo demostraron sistemáticamente. Víctor Jara lo enjuició y condenó en una de sus canciones. El odio derivó en un atentado. Ocho balazos. Una acción político-terrorista que generó tensión total en el país. El Presidente Salvador Allende decretó estado de emergencia y el entonces jefe de plaza en Santiago, Augusto Pinochet, ordenó el acuartelamiento de las Fuerzas Armadas.

Según la investigación, a Pérez Zujovic lo mataron. Heriberto Salazar y los hermanos Ronald y Arturo Rivera Calderón, de la Vanguardia Organizada del Pueblo. Usaron la misma metralleta que dos meses antes le habían robado a un carabinero en el asalto a un supermercado. 

Uno de ellos, condenado antes por un crimen y algunos robos, había recibido el indulto del Presidente Allende. De la actual población chilena, 14 millones de personas no habían nacido en 1971. Por eso, al cumplirse 50 años del atentado, es bueno recordar.

El ex ministro Carlos Figueroa era subsecretario de Agricultura cuando le correspondió trabajar con Pérez Zujovic en la administración de Frei Montalva, y fue testigo de la difícil instalación del gobierno de Allende cuando se concretó el atentado.

«Edmundo Pérez sostenía que la única solución a las dudas que existían sobre el comportamiento democrático de la Unidad Popular era entrar al gobierno de la Unidad Popular, con ministerios importantes y asumir en conjunto la responsabilidad. Su asesinato significó lo contrario, o sea, la imposibilidad que la Democracia Cristiana colaborara con el gobierno de la Unidad Popular. Lo que es importante, a propósito del tiempo que estamos viviendo y de ciertas expresiones que uno oye, es no admitir el odio y el rencor dentro de la sociedad chilena, sobre todo en este proceso constituyente que estamos viviendo, en presencia una nueva elección presidencial y parlamentaria, eso es lo más importante para tener un buen resultado en esta convención constituyente, eso le diría a la gente joven», evoca.

Al recordar el atentado contra su padre, el ex ministro Edmundo Pérez Yoma hoy ve con preocupación las señales de violencia que se están repitiendo en el país «después de medio siglo, el recuerdo de ese día sigue muy presente en mí, mi familia y nuestros amigos. Desde ese día he luchado porque el odio que llevó haber cometido el salvajismo de asesinar a mi padre con ocho balazos a plena luz del día, en su auto, acompañado por mi hermana menor, no se repita en nuestro país. Lamentablemente, veo que la ocurrencia de estos parecidos está aumentando en Chile. Hay que recapacitar antes que sea demasiado tarde«.

En un discurso de homenaje, Juan de Dios Carmona, ex presidente de la Cámara, describió a Pérez Zujovic como un hombre que actuó en un mundo hecho de pasta menos recia que la suya y por eso sus errores fueron magnificados y sus virtudes pasaron desapercibidas para muchos.

Hoy, medio siglo después del atentado que le costó la vida en Santiago, una plaza y una calle llevan el nombre de Edmundo Pérez Zujovic. Hay una estatua en su honor en Vitacura y un edificio en su natal Antofagasta.

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