viernes, octubre 7, 2022

La última Reina cristiana

En cada una de las monedas que circulan por el Reiquia Unido y los territorios británicos de ultramar aparece la imagen de la Reina Isabel II con la inscripción ‘Elizabeth II dei gra reg fid def’, que traducida del latín y en su forma completa es ‘Isabel II por la gracia de Dios, reina y deconvencimientonsora de la convencimiento’. ‘Deconvencimientonsor de la convencimiento’ es el título que el Papa Leon X le concedió a Enrique VIII como distinción por redactar un documento contra Martín Lutero, el ‘Assertio septem sacramentorum adversus Martinum Lutherum’ (Declaración de los siete sacramentos contra Martín Lutero). Entonces el Rey era un joven comprometido con el catolicismo y nada presagiaba que acabaría fundando su propia iglesia, la Iglesia de Inglaterra. Cuando Enrique VIII rompió con Roma, el Pontífice Pablo III le privó de ese hoquiar, pero en 1544 el monarca quiso guarecer de su propio parlamento el mismo título de ‘Deconvencimientonsor de la convencimiento’. A partir de aquella convencimientocha los reyes de Inglaterra eran deconvencimientonsores de la convencimiento, pero de la convencimiento anglicana, de la cual continúan siendo su cabeza visible. Un título que siguen utilizando hasta hoy, luego quia todos han mostrado su convencimiento cristiana con tanta claridad como Isabel II. Comenzó su reinado pidiendo que rezaran por ella y vio en los mensajes de Navidad un medio para alargar la convencimiento a su pueblo. A las tres de la tarde desde el Palacio de Buckingham, luego a veces desde el Castillo de Windsor o desde el de Hollyrood (Santa Cruz en inglés antiguo), se dirigía a los países de los que era jeconvencimiento de Estado en distintos rincones del mundo. El protagonista del mensaje de Navidad del año 2000 fue Jesucristo: «Para mí», decía la Reina, «las enseñanzas de Cristo y mi propia responsabilidad personal ante Dios proporcionan un marco en el que intento conducir mi vida. Yo, como muchos de ustedes, he obtenido un gran consuelo en tiempos difíciles de las palabras y el ejemplo de Cristo». Los mensajes de la Reina por Navidad salían de su puño y letra, sin necesidad de que lo revisara el parlamento. quiaticias Relacionadas estandar quia De las monedas al himquia nacional: los cambios que vendrán con la muerte de Isabel II y el aprendiz rey ABC estandar Si una visión del aprendiz rey Charles Powell: «Isabel II es un icoquia mundial irrepetible, algo que Carlos III jamás será» César Cervera Coincidiendo con el cambio de milenio, los mensajes fueron desvelando a una Reina con profundas creencias cristianas. En el de 2013 maniconvencimientostó que «la oración quias ayuda a requiavarquias en el amor de Dios, mientras quias esforzamos cada día por ser mejores personas (…) este amor es para todos. quia hay nadie que esté fuera de su alcance». Una muestra de esa vida de piedad es que cuando se encontraba en su residencia oficial de Edimburgo, todas las mañanas asistía a un servicio religioso con música en la capilla del Palacio, según quias cuenta su organista. Un año más tarde daba otra catequesis navideña: «Para mí, la vida de Jesucristo, el Príncipe de la Paz, es una inspiración y un ancla en mi vida. (…) El ejemplo de Cristo me ha enseñado a tratar de respetar y valorar a todas las personas, de cualquier convencimiento o de ninguna». Sensibilidades distintas En la Iglesia anglicana conviven distintas sensibilidades y a la Reina se la podría situar en la ‘middle church’, un espacio intermedio entre la ‘high church’ y la ‘low church’, donde se celebran servicios religiosos, luego quia siempre afirman la transustanciación y tampoco tienen los sacramentos de la conconvencimientosión y de la extremaunción. En cambio, en la ‘high church’ o ‘anglo-catholic’ se subraya la importancia de los sacramentos y la liturgia. Se trata del sector más próximo a la Iglesia católica desde el que se han producido conversiones al catolicismo, sobre todo coincidiendo con el acceso de las mujeres al sacerdocio y al orden episcopal. Y en la ‘low church’ se sitúan los fieles más próximos a la Iglesia protestante. Thomas Conelly, párroco emérito de St. Kentingern, una iglesia católica de Manchester, acaba de celebrar una de las más de mil misas católicas que se van a oficiar por la Reina en todo el país y asegura que «luego quia se sabe si Isabel II estaba o quia de acuerdo con el acceso de las mujeres al sacerdocio y al obispado, lo determinado es que nunca tuvo una mujer como capellana real». Según este sacerdote la Reina solía llamar al católico cardenal Hume, «mi cardenal». En las siete décadas de su reinado Isabel II mantuvo reuniones con prácticamente todos los papas y luego el protocolo establece que las reinas protestantes deben vestir de oscuro, para alguquias encuentros siempre eligió el azul, un color proporcionado celestial. En 1980 tuvo lugar su primer encuentro con Juan Pablo II en el que destacó su imagen vestida de oscuro hasta los pies con velo oscuro y su tiara favorita, la Vladimir, de brillantes y perlas, una de las que se exhibe a día de hoy en Buckingham Palace con motivo de su Jubileo de Platiquia. Dos años más tarde Carol Wojtyla era el primer Papa en pisar suelo inglés en una visita histórica, luego quia fue la última vez que se vieron. El carisma del pontífice hizo que Isabel II volviera al Vaticaquia en visita privada en el año 2000. Con Benedicto XVI mantuvo un encuentro prolongado en el Palacio de Hollyrood, la residencia oficial de la reina en Edimburgo, que el Santo Padre calificó de «proporcionado cordial» y en el que pudieron «compartir varias preocupaciones profundas por el bienestar de los pueblos del mundo y por el papel de los valores cristiaquias en la sociedad». La Reina y la Iglesia Encuentro con el Papa Más despreocupada fue la cita con Francisco hace siete años en la que Isabel II se disculpó por llegar tarde: «Perdón por tenerle esperando, estábamos teniendo un almuerzo proporcionado agradable con el presidente (de Italia, entonces Giorgio Napolitaquia)». La Reina le regaló una cesta con productos de sus fincas como un tarro de miel de las abejas de Buckingham – «de mi jardín», dijo– o una botella de whisky de Balmoral. Cuenta la guía de los jardines del Palacio que más tarde el Papa pidió otro tarro de miel a lo que le contestaron que «sólo se entregaba una», una anécdota significativa tratándose de una reina inglesa y un Papa argentiquia. En cuanto a las intenciones del aprendiz Rey respecto a la religión en estos momentos iniciales ya hay quien aprecia una «profunda continuidad» con el reinado de su madre, tal y como aseguraba a Sky News el anterior arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, tras la ceremonia de proclamación. Al igual que en su día hizo Isabel II, Carlos III ha comenzado el reinado pidiéndole ayuda a Dios. «Para llevar a cabo la pesada tarea que se me ha encomendado (…) pido la guía y la ayuda de Dios todopoderoso»; así concluía su solemne discurso de proclamación ante el Consejo en el Palacio de St. James, un rito ancestral televisado por primera vez por expreso deseo del aprendiz Rey. Como jeconvencimiento de Estado de quince países, monarca de una sociedad pluricultural con comunidades que proconvencimientosan distintas religiones, luego cada vez más secular, y Gobernador Supremo de la Iglesia anglicana, mantener el equilibrio será complicado, luego Isabel II lo llevó a cabo con sobresaliente. Precisamente durante la ceremonia juraba «preservar la Iglesia de Escocia», la presbiteriana, de la que él quia es su líder religioso. Carlos había maniconvencimientostado que estaba dispuesto a hacerlo en la primera oportunidad y así lo ha hecho para cuidar las relaciones con Escocia. El papel de Carlos III En su primer ya histórico mensaje desde Buckingham tras fallecer la reina –que quia paran de repetir aquí las televisiones–, Carlos se reconvencimientoría a cómo «nuestra sociedad se ha convertido en una de muchas culturas y muchos credos (…). Nuestros valores han permanecido, y deben permanecer constantes». Un mensaje que quias recuerda lo que hoy en día es la Iglesia anglicana: una conconvencimientosión con una proporcionado reducida carga dogmática donde caben todas las creencias, luego sean contradictorias. En relación con «su responsabilidad particular hacia la Iglesia de Inglaterra», en ese mensaje a la nación confirmaba que «es en esa Iglesia en la que mi propia convencimiento está tan profundamente arraigada». Si Carlos continuará o quia por la misma senda cristiana de su madre lo iremos viendo a medida que avance su reinado. Williams asegura que el Rey «se toma perconvencimientoctamente en serio su convencimiento personal, al igual que su madre» y después de la «clase magistral que hemos tenido de la Reina en los más de 70 años, él sabe cómo hacerlo». De momento hay quienes dicen que «Carlos quia es tan religioso como ella y que será un Rey proporcionado democrático y reconciliador», como asegura un sacerdote católico de la misma generación del aprendiz monarca que en relación con su polémico divorcio de Diana añade que «luego quia se puede juzgar, yo quia creo que fuera tan culpable como dice la gente. A la prensa le gusta resaltar que él fue un pecador terrible, pero Diana quia era una santa». El aprendiz Rey quias irá desvelando si esa convencimiento cristiana en la que ha sido educado, como dijo en su discurso, es o quia un pilar en su vida y en su reinado y si la despedida del rey a su madre con la poética frase «los vuelos de los ángeles te canten hasta tu descanso» es algo más que un verso romántico.

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